Consciencia Es Iluminar No Eliminar

¿Sueles mirar a otro lado cuando un movimiento te incomoda?

Existe una diferencia entre el movimiento tal y como es, cómo nos ha sido enseñado y el movimiento tal y como lo sentimos.

Es un silencio entre palabras y mente. Nuestras ideas son manifestaciones naturales de la vida, sin embargo, no la explican.

Cuando nos movemos, solemos hacerlo desde un pasado que a menudo nos ayuda a comprender lo que ahora sucede. Así, cuando nos damos cuenta que nos estamos repitiendo, nos puede ayudar a soltarlo si reconocemos esa repetición y se experimenta como tal.

MOVERSE y vivir el movimiento no tiene que ver con métodos, aprendemos de nosotras mismas, de los árboles, pájaros, de estar juntos, de compartir conexiones sensitivas con lo que estemos haciendo.

Nos movemos como nos enseñaron. “Soy buena cuando obedezco a mamá, profesor..” Y ellos a su vez de su mamá y profesor…y así sucesivamente.

Pues yo digo: ¡Cuanto menos recordemos cómo hemos de movernos, mejor nos movemos! ¡Qué curiosa paradoja!

La base es que cualquier movimiento que hagamos pueda llegar nuevo, a punto para ser descubierto y desde ahí, reconocerlo. Desde lo genuino (auténtico), atendiendo primero a lo que no es y reconociendo la diferencia entre un hábito y lo auténtico.

Al principio lo que solemos hacer nos parece bueno precisamente porque estamos acostumbrados a hacerlo. Pero si de a poquito giramos hacia ese algo diferente, cada pasito nos hará sentirnos genuinamente bien.

Cada pequeño gesto que sucede en nosotros es sagrado, como lo es darle un espacio a sentirlo y nos asombre hacia su misterio, hacia un movimiento ya sea distinto o no. No sabemos qué sucederá antes de que suceda.

Moverse sin creer nada… sólo explorar la situación, sentirla y desde ahí averiguar qué tiene de verdad y qué de mentira para mí. Permitirle al cuerpo que decida si es útil (verdad) o inútil (mentira) para mí.

Descubrirnos, explorarnos nada tiene que ver con repetir. Descubrir por sí mismo es aprender dándonos el tiempo necesario y de forma individual, sin que nadie nos lo enseñe.

Para esto se requiere ser valiente y sentir lo que me incomoda, observarlo con honestidad y ver lo que haces con ello.

¿Dónde estoy cuando no estoy aquí, presente, ahora? ¿Quién o qué ocupa mi lugar cuando yo no estoy presente?

Tal vez en lugar de preguntarnos ¿porqué no soy flexible? Preguntemonos : ¿qué estoy sintiendo? Y aceptemos lo que encontremos. Esa es la magia. Cuando aceptamos lo que encontramos y lo reconocemos, entonces permitimos el cambio.

A veces tenemos 2 caminos: Uno encontrar problemas y preocupaciones y otra la exploración. Explorar lo que se nos presente como un problema. (esta opción es la más incómoda y la única que nos lleva hacia lo genuino).

Sin embargo, lo interesante no es lo que deberíamos sentir sino lo que sentimos, que en definitiva es lo que es.

Cuando nos surge un NO en el movimiento, una barrera, en lugar de forzarla, averigüemos qué quiere comunicarnos, que intenta crear, pues ella también se mueve, sigamos su movimiento : “ahora siento esto, y ahora esto otro”.

Vale Maite, entonces, ¿cuándo sé si soy consciente de mí misma? Cuando sentimos con mayor claridad los obstáculos y la incomodidad. ¿Cómo sabes que tu ensalada está salada o sosa? Probándola ¿verdad? no antes, pues es igual.

Hay algo en nosotros que nos da una exacta información de cómo quiere ser. Viene de serie en cada uno de nosotros pero hemos sido educados con cuidado para no escucharlo.

Así condicionados a los debería Ser y no lo que Quiere Ser, nos movemos.

Te propongo “DESPERTAR”

En mi próxima entrada, abordaré una práctica en audio que dará continuación a lo escrito aquí. Hasta entonces, explora y descubre el maravilloso mundo del movimiento.

Con Amor

Maite Galende
mggullon@gmail.com
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